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Mis 5 peores adicciones

Todos tenemos adicciones, algunas peores que otras. Cuando digo “adicción” me refiero a la segunda definición del diccionario DRAE: “Afición extrema a alguien o algo”. Yo soy adicta o tengo conductas de tipo adictivas. ¿Quiero dejarlas? No sé, realmente.

Con este artículo quiero que hablemos de adicciones. Voy a empezar enumerando mis 5 peores, sin ningún orden específico.

Los calendarios

Sí, soy adicta a los calendarios. Para mí es imposible empezar el año sin haber comprado un calendario. Necesito uno o dos calendarios físicos y tengo tres digitales. Me gusta tachar los días en el calendario físico y anotar los cumpleaños de mis seres queridos, las citas y otros eventos importantes. En mis calendarios digitales anoto las clases y las tareas. Mi favorito es el calendario físico de Doug the Pug que me pido especialmente desde los Estados Unidos.

Las listas

¿Hay que hacer las compras? Voy a hacer una lista de artículos para comprar. ¿Nos vamos de viaje? Yo preparo la lista de lugares para visitar. ¿Tengo que crear nuevo contenido para mis clases? Mejor hago una lista de posibles temas. ¿Quiero escuchar música? Voy a elegir una de mis muchas listas de canciones. ¡Listas! Las amo, las necesito y hacen que todo sea más facil (o eso creo). Algunas personas se me ríen cada vez que saco el papel y la lapicera para armar la lista.

Los videos graciosos de animales

Uso las redes sociales y me gusta mirar videos en Instagram, pero hay un tipo de video específico que me genera adicción: los videos graciosos de animales. Veo uno y no puedo parar. Debe ser genético, mi papá hace lo mismo. Tengo algunos que nunca me voy a olvidar: el perro que imita la sirena, la cabra que grita como humano y la perra que protege la langosta. (Hacé clic en cada título para verlos).

Las sábanas limpias

No sé si es una adicción o una obsesión o qué, pero cuando cambio las sábanas y entro en la cama con las sábanas limpitas y suaves siento una especie de éxtasis. Soy muy particular con las sábanas; no es necesario que sean de seda tailandesa, pero no puedo permitir que estén rotas, que se hagan pelotita o que se sientan rasposas. Solo duermo cuando las sábanas se sienten suaves, lisas y limpias. ¡Y qué feliz me hacen!

Las empanadas caseras

Es muy difícil ponerse un límite cuando estás comiendo empanadas caseras. Lo peor es que las puedo preparar yo misma. Las empanadas caseras me resultan adictivas. Son tan ricas y livianas que es casi imposible parar. Una vez las cociné para mi papá, yo comí ocho y él doce (lo normal es comer hasta cuatro). Cuando me voy del país, las empanadas son lo que más extraño.

¿Tenés alguna adicción o afición extrema a algo? ¿Creés que el uso de la tecnología puede generar una adicción? ¿Pensás que algunas personas pueden caer en la adicción más fácilmente que otras? ¿Creés que algunas personas tienen personalidades adictivas? ¿Te parece que las bebidas como el café, el té y las gaseosas pueden generar una adicción? ¿Sabés cuáles son las adicciones más comunes del mundo?

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¡Nos vemos en clase!

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Para más temas de conversación como adicciones, animales, viajes, moda y más, te invito a chequear este nuevo material que uso en mis clases de español

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